Las historias no solo se cuentan; se viven.
Y en cada títere habita un mundo
parecido al nuestro.

Creo en los títeres como algo más que objetos decorativos: son figuras con carácter, capaces de encarnar relatos, emociones y preguntas. Cada pieza que creo nace del cruce entre la artesanía, la escritura y el teatro.

Diseño y construyo títeres para dar vida a personajes que dialogan con lo cotidiano y lo extraordinario. Como aprendí de mi maestra:

“Un títere no es solo madera o tela; es un espejo de quien lo anima y de quien lo contempla”.

Me fascina imaginar espacios donde el arte respire. Lugares donde los títeres no sean objetos estáticos, sino cómplices de preguntas, risas y silencios.

 

Porque interactuar con ellos es recordar que la creatividad no es un lujo, sino una forma de humanizar el mundo y habitar la imaginación.

“Para mi el teatro de títeres es poesía en tres dimensiones.”

Blog

Reflexiones sobre títeres, teatro y creación

¿Qué es el Güegüense o Macho Ratón?

El Güegüense: entre el orden y la insubordinación

Andereño, un viaje de emociones